sábado, 2 de octubre de 2010

Crepusculo

“ no podría vivir en paz conmigo mismo si te causara daño alguno… no volver a ver cómo te ruborizas, no ver jamás esa chispa de intuición en los ojos cuando sospechas mis intenciones… sería insoportable” clavó sus hermosos ojos en los míos y dijo “ ahora eres lo más importante para mí, lo más importante que he tenido nunca”. Ya conoces mis sentimientos, dije estoy aquí, preferiría morir, antes que alejarme de ti… soy una idiota, si lo eres dijo él. Nuestras miradas se encontraron y también me reí. Nos reíamos juntos de lo absurdo y estúpido de la situación.

Entonces dijo “Y de ese modo el león se enamoro de la oveja…” desvié la vista para ocultar mis ojos mientras me estremecía al oírle pronunciar la palabra, que oveja tan estúpida, dije. Que león tan morboso y masoquista dijo él.. 



Abrí los ojos y ahí estaba él, se había quedado conmigo, me arrojé a él con gran entusiasmo. Él estaba sorprendido, pero complacido de mi reacción. Yo juraba  que lo de anoche había sido un sueño, pero no, realmente estoy loca, loca de amor…
Tomo mi mano y la situó sobre su mejilla. Estaba tocando su rostro, algo con lo que llevaba soñando desde el primer día que lo vi.  Cerró los ojos y se quedó tan quieto como una piedra. Me moví más lentamente que él. Rocé su mejilla, acaricié con delicadeza sus párpados y la sombra púrpura de las orejas. Tuve sus labios entreabiertos debajo de mi mano y sentí su fría respiración en las yemas de los dedos. Quise inclinarme para inhalar su aroma, pero dejé caer la mano y me alejé... 




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